Cada vez está más de moda el no perder tiempo al hacer la compra y, por lo tanto, no cambiar de un mismo sitio. Es por ello que se ha apostado por una nueva técnica. Una de las cadenas más famosas de supermercados ha querido cambiar de manera radical la experiencia de sus consumidores con una nuevo método revolucionario. Más concretamente, esta medida se basará en cobrar un precio de entrada a los clientes que accedan a sus instalaciones.
La cadena de supermercados Aldi lleva existiendo desde 1945, cuando los hermanos Albrecht decidieron hacerse cargo del negocio familiar de alimentación. Como principal objetivo estratégico de la empresa, siempre estuvo el ofrecer productos que cubran sus necesidades al mejor precio. De hecho, el nombre del supermercado nace de las primeras letras de su apellido, AL, y de las primeras letras de Discount, DI. Toda una declaración de intenciones.
Este nuevo método por ahora solo se está desarrollando en Londres, más concretamente en la localidad de Greenwich, donde se abrió una tienda experimental. Los consumidores deben pagar 10 libras, lo que corresponde a 12 euros, para entrar. No obstante, este precio pagado más tarde se descontará del precio final de tu compra. Para ello, se generará un código QR y será un sistema similar al de preautorización. Si casualmente su compra es menor al precio de la entrada pagada, no tendrán de vuelta el dinero de forma inmediata. El cargo de autorización previa será devuelto en un rango de 48 horas, tal y como informa la cadena.
Además, este nuevo modelo también elimina la habitual función de un supermercado de pasar por caja, ya que se pagará a través de la propia aplicación. Unas cámaras con Inteligencia Artificial detectan qué productos seleccionan los clientes, para cobrar el precio al salir de la tienda. Un paso más allá de las cajas de autopago, ya desarrolladas e instauradas en muchos supermercados españoles.
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