La OMS nos confirma que durante toda nuestra vida las artes tienen una consecuencia muy positiva para nuestra salud. Esto, por supuesto, incluye ir a conciertos. «La música también puede apoyar la cognición en personas con demencia. El canto, en particular, mejora la atención, la memoria episódica y la función ejecutiva«, estas palabras demuestran que sintonizar la radio musical es un hábito de vida saludable. Queremos que viváis muchos años y, por eso mismo, desde esta emisora te recomendamos que acudas a los Premios Dial Tenerife: ¡Te curará todos los males!
Los profesionales de la atención sanitaria realizan actividades artísticas con sus pacientes que pueden utilizarse para complementar o mejorar sus protocolos de tratamiento. Por ejemplo, indican que escuchar música reduce los efectos secundarios del tratamiento contra el cáncer, incluyendo somnolencia, falta de apetito, falta de aliento y náuseas. Además de reducir los niveles de ansiedad, dolor y presión arterial en situaciones de urgencia.
Si eres una persona que no se está quieta en ningún concierto, lee con atención. La OMS confirma que el baile proporciona mejoras clínicamente significativas en las puntuaciones motoras para las personas con la enfermedad de Parkinson. El informe destaca que algunas intervenciones artísticas no solo producen buenos resultados, sino que también pueden ser más rentables que los tratamientos biomédicos más comunes.
Los conciertos son también lugares perfectos para socializar y conocer a mucha gente nueva de diferentes culturas y nacionalidades. «Pueden combinar múltiples factores de promoción de la salud a la vez (como la actividad física y el apoyo a la salud mental) y tienen un bajo riesgo de resultados negativos. Dado que las intervenciones artísticas pueden adaptarse para que tengan relevancia para personas de diferentes orígenes culturales, también pueden ofrecer una vía para involucrar a grupos minoritarios o de difícil acceso«, justifica la OMS.
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