«Estamos empezando a disfrutar«, señala nuestro compañero, consciente de que los días de cuarentena ya se acaban. Volverán los besos, los abrazos, las tardes de terraza en terraza, las cervecitas fresquitas con los amigos…
Y nada de imaginarnos una realidad paralela en la que nunca más volveremos a tocarnos o a acercarnos por la calle. Porque como dice Isidro Montalvo, «todo va a volver a la normalidad«, y eso implica que volvamos a cogerle gusto a las aglomeraciones, a los atascos y a las peleas por coger mesa en un restaurante.