
Había un reportero deportivo, también locutor de 40 Principales, al que le encantaba trabajar a pie de calle, ya fuera en un recinto deportivo, retransmitiendo Semana Santa, presentando fiestas o como reportero en unas elecciones municipales; alguien que llegó a conducir el Hoy por Hoy de la SER en Radio Jerez, que animaba el Carrusel Deportivo en la misma ciudad, que fue locutor en M80 Sevilla, o presentó La Gran Evasión de la SER en Radio Sevilla, y que ahora intenta fabricar sueños para toda España desde Cadena Dial. Ese tipo soy yo, pero tras estos nombres de programas y actividades, hay una historia.
Mis sueños de niño se materializan un 6 de octubre de 1989 cuando comienzo en Radio Alternativa, una emisora de barrio de Jerez; aquí, viví momentos muy dulces. Todavía recuerdo la cara de asombro de muchos al ver a un niño de 12 años hacer un programa de deportes. Lo de los deportes dio resultados, nunca mejor dicho, puesto que acabé en Radio Jerez de la SER y después en 40 Jerez donde permanecí durante tres años.
Luego vino Sevilla, ¡qué ciudad con tanta magia y belleza!, la facultad, un piso con compañeros, la radio. En M80 Radio disfruté como nunca de la radio musical. Pero de mi paso por Radio Sevilla de lo que guardo un especial recuerdo es del magazín La gran Evasión en la SER.
La voz o la forma de hablar, son unas de las particularidades que más observo de las personas; más allá de acentos me refiero a los tonos y la manera con la que alguien habla. La voz, herramienta de trabajo, también es protagonista en multitud de anuncios publicitarios y promociones, pero para los que somos algo más que locutores (periodistas o comunicadores en general), la voz cobra matices especiales cuando se convierte en el vehículo del libre pensamiento, de las ideas, de los sentimientos, eso es lo que verdaderamente otorga magia al directo.